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¿Qué puede expresar el cuerpo cuando las palabras no alcanzan?

cuerpo y presencia

¿Qué puede expresar el cuerpo cuando las palabras no alcanzan?

La programación reciente de Cultura UNAM reúne propuestas que exploran el cuerpo desde distintas perspectivas: como experiencia, como presencia, como memoria y como espacio de creación. Más que ofrecer respuestas, estas obras parecen compartir una pregunta que también aparece en otros ámbitos de la experiencia humana: ¿qué puede comunicar el cuerpo cuando el lenguaje verbal resulta insuficiente?

Vivimos en una cultura que suele privilegiar las explicaciones, los argumentos y las palabras, mo, hay aspectos de la experiencia humana que no siempre encuentran una traducción sencilla al lenguaje. El paso del tiempo, la identidad, la presencia, la transformación personal o la relación con uno mismo muchas veces se perciben antes de que podamos nombrarlos.

Sin proponérselo como un programa temático único, varias actividades recientes de Cultura UNAM parecen encontrarse en ese territorio común: la exploración del cuerpo como una forma de experiencia y expresión.

A través de una muestra de danza contemporánea, una residencia con intérpretes mayores y una obra que habla de conciencia y transformación, la programación universitaria abre preguntas que van más allá de la escena artística.

Cuando el cuerpo se convierte en una pregunta

Del 29 al 31 de octubre de 2026, el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario albergará la 11 edición del Festival Internacional de Danza Cuerpo al Descubierto.

De acuerdo con la información difundida por la UNAM, la muestra reunirá a solistas de danza contemporánea, desde creadores noveles hasta artistas con trayectoria. Las propuestas abarcan diferentes enfoques, que van desde la experimentación hasta la danza butoh.

La descripción del encuentro no intenta explicar qué debe pensar el público sobre estas expresiones, más bien ofrece un espacio donde conviven distintas formas de creación y exploración corporal.

Lo relevante para quien observa la programación en conjunto es que el cuerpo aparece aquí no sólo como un instrumento técnico para ejecutar movimientos, sino como el centro mismo de la propuesta artística, señalan los organizadores.

Los cuerpos que casi nunca ocupan el escenario

Unas semanas antes, del 16 al 18 de octubre, el mismo espacio recibirá la residencia artística intergeneracional Cuerpos Maduros, dirigida por Sebastián García Ferro.

Según la sinopsis difundida por Cultura UNAM, el proyecto reunirá a 50 intérpretes profesionales y no profesionales de entre 50 y 75 años.

La pieza está construida a partir de situaciones coreográficas, visuales y performáticas relacionadas con lo que se conoce socialmente como segunda y tercera edad, indica.

Asimismo, señala que la propuesta resulta llamativa porque pone en el centro cuerpos que rara vez ocupan un lugar protagonista cuando se habla de danza.

Más que presentar la edad únicamente desde la fragilidad o la pérdida, la pieza se interesa por las experiencias, imaginarios y representaciones asociadas al paso del tiempo.

La pregunta no gira alrededor de lo que un cuerpo ya no puede hacer, sino alrededor de cómo se transforma la experiencia de habitarlo.

En una sociedad donde la juventud suele dominar gran parte de las representaciones culturales, la presencia de intérpretes entre 50 y 75 años introduce una conversación poco frecuente sobre visibilidad, corporalidad y envejecimiento.

Una obra que habla de conciencia, transformación y paz

Otra de las propuestas de esta temporada es Zafir, creación de Cinthia Patiño Urrea y presentada por CRISOL Arte del Cuerpo Escénico.

La ficha de la obra la describe como una “ofrenda de Danza Butoh” y la presenta como “una puerta a la conciencia”, vinculada con “el acto sagrado de pisar el escenario” y con la posibilidad de transformar “el alma, la carne y el espíritu”, vencer el ego y encontrar paz.

Estas expresiones forman parte de la manera en que la propia obra se presenta ante el público. Más allá de cómo cada espectador interprete esos conceptos, resulta significativo que palabras como conciencia, transformación, espíritu o paz aparezcan dentro de la descripción de una propuesta escénica contemporánea.

Esta obra muestra cómo algunas manifestaciones culturales siguen dialogando con preguntas relacionadas con la experiencia interior y la forma en que las personas se relacionan consigo mismas y con el mundo.

Más allá de las palabras

Vista en conjunto, esta programación permite observar algo interesante; las tres propuestas parten de lugares distintos, una reúne solistas de danza contemporánea, otra coloca en escena a personas de entre 50 y 75 años y una más utiliza conceptos como conciencia, transformación y paz para presentar una creación artística.

Sin embargo, todas parecen compartir una inquietud común: la experiencia corporal como un territorio digno de exploración.

No porque el cuerpo ofrezca respuestas definitivas; no porque el arte sustituya otras formas de conocimiento, sino porque hay aspectos de la vida que a veces se expresan mejor a través de la presencia, el movimiento y la experiencia que mediante explicaciones abstractas.

¿Qué preguntas nos surgen con estas propuestas culturales?

  • ¿Qué puede comunicar el cuerpo que no siempre logra explicar la palabra?
  • ¿Cómo cambia nuestra relación con él a medida que envejecemos?
  • ¿Por qué ciertas experiencias humanas encuentran en el movimiento una forma de expresión?

Y, en un momento histórico saturado de información, ¿qué puede enseñarnos todavía la simple experiencia de habitar un cuerpo?

La programación de Cultura UNAM no responde directamente a estas preguntas, pero sí invita a observarlas desde otro lugar: el de la creación artística y la experiencia sensible.

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Author: Redacción

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