Congreso Latinoamericano de Neuropsicología 2026: ¿qué puede enseñarnos sobre el bienestar humano?
Durante décadas, la salud mental, las emociones y el aprendizaje fueron estudiados desde disciplinas separadas; la neurociencia observaba el cerebro, la educación analizaba los procesos de enseñanza y la psicología exploraba la conducta humana.
Hoy esas fronteras son cada vez más difusas, el XIX Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología 2026, que se celebrará del 21 al 24 de octubre en Mérida, Yucatán, refleja precisamente ese cambio de paradigma: comprender cómo funciona la mente para mejorar la vida de las personas.
Según la convocatoria oficial de este congreso, el encuentro reunirá investigadores, profesionales clínicos y especialistas de diversos países para abordar temas que conectan ciencia, salud, educación y bienestar.
La pregunta que subyace a gran parte del programa es tan sencilla como profunda: ¿qué nos dice la neuropsicología sobre la forma en que sentimos, aprendemos y nos relacionamos con los demás?
La neuropsicología y el estudio de la experiencia humana
Esta disciplina estudia la relación entre el cerebro y la conducta; pero, el programa del congreso muestra que el campo ha ampliado su mirada hacia fenómenos cada vez más cercanos a la experiencia cotidiana.
Entre los temas destacados se encuentran arte, emoción y cognición, neurodivergencia, cognición social y el trabajo neuropsicológico en comunidades rurales.
No es casualidad, investigaciones de las últimas décadas han demostrado que procesos como la empatía, la creatividad, la regulación emocional o la comprensión de otras personas son componentes fundamentales del bienestar psicológico.
Por ello, cada vez más especialistas consideran que entender el cerebro no consiste únicamente en identificar estructuras neuronales, sino también en comprender cómo construimos significado, vínculos y experiencias.
El congreso parece alinearse con esa visión al proponer espacios donde la ciencia dialoga con aspectos profundamente humanos de la existencia.
Arte, emoción y cognición: cuando la creatividad también importa para el cerebro
Uno de los temas que llaman la atención dentro del programa es el taller dedicado a arte, emoción y cognición, impartido por la especialista Montserrat Armele, de Paraguay.
Durante mucho tiempo, las artes fueron consideradas principalmente expresiones culturales o estéticas, pero, diversos estudios contemporáneos han mostrado que la participación en actividades artísticas puede involucrar procesos relacionados con la atención, la memoria, la regulación emocional y la construcción de significado personal.
Que este tema tenga presencia en un congreso de neuropsicología refleja una tendencia cada vez más visible: el interés por comprender cómo las experiencias creativas influyen en la salud mental y en la calidad de vida.
Más allá de la productividad o el rendimiento cognitivo, la pregunta parece apuntar a algo más amplio: cómo las personas encuentran formas de expresión que contribuyan a su equilibrio emocional.
Neurodivergencia: una nueva forma de entender la diversidad humana
Otro de los ejes relevantes de este congreso es la neurodivergencia; el programa incluye actividades dedicadas a la evaluación, diagnóstico y formulación clínica de diferentes perfiles neurocognitivos, así como conferencias relacionadas con trastornos del neurodesarrollo.
En los últimos años, el concepto de neurodivergencia ha ganado visibilidad al proponer que ciertas diferencias neurológicas, como el autismo o el TDAH, no deben ser entendidas únicamente desde una perspectiva de déficit, sino también como parte de la diversidad humana.
Este enfoque no elimina la necesidad de apoyos clínicos o educativos cuando son requeridos; no obstante, invita a ampliar la conversación, incorporando cuestiones de inclusión, participación social y calidad de vida.
Cognición social y bienestar: ¿por qué entender a los demás también es salud?
Entre los talleres anunciados destaca una propuesta dedicada a la cognición social en los trastornos del neurodesarrollo, liderada por la investigadora Guillermina Yáñez Téllez de la Facultada de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM.
La cognición social estudia los procesos que nos permiten interpretar emociones, intenciones y comportamientos de otras personas, es decir, las capacidades que hacen posible la convivencia.
Aunque a menudo se habla de bienestar como una experiencia individual, numerosos estudios en psicología y salud pública han señalado que las relaciones sociales son uno de los factores más relevantes para la satisfacción vital y la salud mental.
Desde esta perspectiva, comprender los mecanismos cognitivos que facilitan la empatía, la cooperación o la comunicación puede tener implicaciones que van mucho más allá del ámbito clínico.
Neuropsicología en comunidades rurales: acercar la ciencia a quienes suelen quedar fuera
Quizá uno de los enfoques más interesantes del evento sea la inclusión de la neuropsicología en comunidades rurales como uno de sus ejes temáticos oficiales.
La importancia de este tema radica en una realidad ampliamente documentada en América Latina: las brechas de acceso a servicios especializados de salud y evaluación neuropsicológica siguen siendo significativas en muchas regiones alejadas de los grandes centros urbanos.
Incorporar esta discusión implica reconocer que el conocimiento científico adquiere mayor valor cuando logra responder a necesidades concretas de la población. También plantea preguntas relevantes para el futuro:
- ¿Cómo adaptar las herramientas de evaluación a diferentes contextos culturales?
- ¿Cómo garantizar atención especializada en territorios con recursos limitados?
- ¿Cómo construir enfoques más inclusivos?
¿Te gustaría conocer más sobre cómo las diferentes áreas de conocimiento se están uniendo para entender mejor el bienestar humano? Te invitamos a leer nuestra nota sobre La consciencia: el misterio qe podría transformar el bienestar



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